“Creer en Jesús es peligroso: cuando vivimos la fe en serio, tenemos que jugarnos por lo que creemos.”

16.03.2026

En el cuarto domingo de Cuaresma, el Obispo Martín reflexionó sobre el Evangelio del ciego de nacimiento y señaló que la fe cristiana es, ante todo, un encuentro personal con Jesús que transforma la manera de ver la vida. Así como el hombre curado recorre un proceso de reconocimiento —primero identifica a Jesús como un hombre, luego como profeta y finalmente como el Hijo de Dios—, también los creyentes están invitados a avanzar en ese camino de fe.

En la homilía subrayó que Jesús se presenta como la luz del mundo, capaz de iluminar la mirada humana, muchas veces limitada por las apariencias y por una comprensión superficial de la realidad. Solo desde la luz de Cristo es posible pasar de las tinieblas a una mirada más profunda, capaz de reconocer la verdad y el sentido de la vida.

En este contexto, el Obispo recordó que el Bautismo introduce a los cristianos en esta luz, por lo que están llamados a reflejarla en su vida cotidiana. Ser discípulos de Cristo implica dar frutos de bondad, justicia y verdad, incluso cuando vivir la fe puede resultar incómodo o exigir decisiones contraculturales.

Finalmente, invitó a los fieles a preguntarse durante la semana qué ha cambiado en su vida a partir de su encuentro con Jesús y a pedirle al Señor una mirada renovada que permita reconocer su presencia en la vida y en los demás.