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MONS. RAUL SCARRONE NOS NARRA LA HISTORIA DE LA CASA DE RETIROS JESÚS BUEN PASTOR



"Antes de asumir como Obispo de Florida, Mons. Humberto Tonna me invitó a una reunión de Presbiterio. Era 1987. Los sacerdotes me expresaron la necesidad de tener una Casa de Retiros, que era la única Diócesis que no la tenía. El Padre Severino Fleig (palotino) se entusiasmó con el asunto y comenzó a ver terrenos. Vimos varios hasta llegar al lugar actual y dije "Es aquí, este es el terreno adecuado". Eran 4 hectáreas, sobre la Ruta 5 pero sin salida a ella. El propietario quería vender ese predio, recuerdo que temía que uno de sus nietos sufriera un accidente en la cantera.

Costaba 6 mil dólares y la Diócesis no tenía ese dinero. Entre el P. Severino y el P. Fray Emiliano Buffoli OFM Conv. lograron ese monto. El P. Emilio Greulich, que había sido Canciller del Obispado, a su muerte había dejado 3 mil dólares a P. Severino en custodio.

Una vez adquirido el lugar comenzó la limpieza, estaba lleno de chircas que parecían árboles. No fue fácil, se debían quitar a pico y pala y ese trabajo arduo lo hicieron los Cursillistas. Así se llegó a mejorar la casa de la entrada y se habilitó para hacer retiros.

Restaba la construcción de las instalaciones que hoy conocemos. La familia Urdampilleta había dejado en herencia una suma importante para la construcción de una Casa de Retiros; el P. Severino comenzó a escribir cartas a Alemania para conseguir fondos y así estuvimos con el P. Franz Geist (palotino) durante 17 días recorriendo Alemania, Holanda, Bélgica. Fuimos a 12 Diócesis. Recuerdo que había enviado una carta a Gran Bretaña, a una Fundación Santa Teresita, les expuse que es la Patrona de la Diócesis y les pedí una ayuda que nos concedieron. También escribí a Suiza, con buen resultado. En ese largo viaje de un lugar a otro nos perdimos alguna vez, fuimos a la sede de una Diócesis y era en otra ciudad, pero con gran ánimo seguimos adelante.

Un amigo del Serra Club en Montevideo me contactó con un Obispo que vi en el Sínodo de 1989 en Roma y luego de mi exposición me saludó y brindó su ayuda.

Recuerdo especialmente al P. Conrado Löffel, que era de la Diócesis de Munich y que mucho incidió para obtener ayudas.




En Colombia había visto una casa de retiros que me inspiró para el Proyecto en Florida. Aquella era de dos pisos y tenía la Capilla atrás. Acá con el Arquitecto la hicimos de una planta y con la Capilla al frente. La idea era crear un lugar agradable y que la gente quedara con ganas de volver. Previmos 4 etapas, gracias a Dios no hubo ninguna detención, seguimos de continuo hasta terminar la obra. Demoró 2 años, la inauguramos en 1991.

Se llama Jesús Buen Pastor por un motivo en parte biográfico. Crecí en la Iglesia del Buen Pastor en Montevideo y la Intendencia ordenó su demolición. Pedí a la superiora las cruces de mármol que hay en la puerta de la Capilla, hoy aquel templo no existe. También pedí el Sagrado Corazón que está orientado a la Ruta, con los brazos abiertos. Esa imagen llegó a Uruguay en 1901, junto con la Virgen del Verdún. Es de hierro forjado, pesa unos 800 kilos.

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Hoy la Casa de Retiros recibe entre otros a la Conferencia Episcopal en sus reuniones y los presbiterios de varias Diócesis en sus ejercicios espirituales anuales."