CUARESMA: REDESCUBRIR LA SED DE DIOS QUE HABITA EN EL CORAZÓN

En la homilía del tercer domingo de Cuaresma, Mons. Martín invitó a la comunidad a preguntarse con sinceridad por la "sed" que mueve la vida de cada persona. A partir del Evangelio de Jesús y la samaritana, recordó que el Señor es quien toma la iniciativa y se acerca al encuentro de cada uno, despertando en el corazón humano el deseo profundo de una vida nueva.
El Obispo propuso hacer memoria del propio camino de fe: ¿cuándo fue el primer encuentro con Jesús?, ¿de qué manera se hizo presente en la vida personal? Reconocer esos momentos permite redescubrir que Cristo ofrece el "agua viva", una vida marcada por la fe, la esperanza y el conocimiento de Dios. En este sentido, subrayó también la misión de la Iglesia —y especialmente de los catequistas— de ayudar a despertar en otros esa sed de Dios que sólo Él puede saciar.
Al mismo tiempo, advirtió que muchas veces aparecen otras "sedes" que desvían el corazón: la búsqueda de poder, la ambición o el deseo de venganza. Estas tentaciones pueden llevar a vivir superficialmente y a olvidar las preguntas profundas sobre el sentido de la vida. Por eso la Cuaresma es un tiempo privilegiado para renovar el deseo de Dios mediante la oración, la escucha de la Palabra y la vida de fe en familia.
Finalmente, Mons. Martín recordó que la experiencia de encuentro con Jesús no se guarda para uno mismo. Como la samaritana del Evangelio, el creyente está llamado a compartir lo que ha descubierto y a despertar en otros la pregunta por Dios. La fe se convierte así en una fuente que brota y se derrama para que muchos puedan también encontrarse con el Señor.
