EL OBISPO: TODO AQUELLO QUE LOGRES EN EL CAMINO DE CUARESMA TE VA A HACER MÁS FELIZ, MÁS LIBRE

Mons. Martín impuso las cenizas en la Catedral al inicio de la Cuaresma
En la celebración del Miércoles de Ceniza, Mons. Martín invitó a vivir la Cuaresma como un camino interior "de la ceniza a la paz", un proceso de transformación personal hacia lo que estamos llamados a ser. Para recorrerlo con fruto, señaló tres medios concretos que la Iglesia propone: la limosna, la oración y el ayuno.
La limosna no se reduce a dar bienes materiales, sino que implica ofrecer misericordia, perdón, paciencia y compasión; es abrir el corazón a los demás. La oración es intensificar la escucha de la Palabra de Dios, confiando en que esa Palabra transforma la vida cuando se la acoge con sinceridad. El ayuno, por su parte, no es solo privarse de alimentos, sino aprender a desprenderse de lo que ata: la soberbia, la avaricia y el consumo innecesario, cultivando una vida más austera y libre.
Estos gestos cuaresmales son signos que recuerdan que la conversión es ante todo interior. El sentido de este tiempo es crecer como personas y como cristianos, conscientes de que somos "embajadores de Cristo" en el mundo, llamados a reflejar su amor con la propia vida.
La Cuaresma, subrayó, no debe vivirse con tristeza, sino como un tiempo de gracia, liberación y alegría, un camino hacia la Pascua que nos hace más felices y más disponibles para el bien de los demás.
