“Encender el fuego de la fe para transformar la sociedad”: P. Bernardo en los 40 años de Kolping Uruguay

En la celebración de los 40 años de presencia de Kolping en Uruguay, el P. Bernardo —coordinador nacional del movimiento— llamó a renovar el "fuego interior" de la fe para ser luz, fermento y sal en medio de una sociedad marcada por el consumo y la falta de sentido.
160 delegados de grupos Kolping de Uruguay se reunieron en Florida para celebrar los 40 años de presencia en el país. El Obispo Martín presidió la Eucaristía que fue animada por el grupo musical de Pablo Valerio.
El P. Bernardo, coordinador nacional de la institución, ofreció una profunda reflexión sobre la misión cristiana en el tiempo actual y el legado de Adolfo Kolping.

El sacerdote enmarcó la celebración en el comienzo del Adviento, tiempo de esperanza y preparación. Recordó que los signos visibles de la fe —la corona, las velas, la oración en familia— ayudan a mantener viva la presencia de Dios en la vida cotidiana. "Somos una minoría en una sociedad de consumo, pero una minoría llamada a ser luz", afirmó.
Inspirado en el profeta Isaías y en la figura del fundador del movimiento, subrayó que Kolping supo "tener una visión" en un tiempo de crisis social y espiritual. Ante la precariedad laboral y la falta de oportunidades para los jóvenes, respondió creando espacios de hogar, formación y comunidad. "Kolping se preguntó qué podía hacer él. Y desde su lugar transformó la vida de muchos", señaló.

El P. Bernardo invitó a los miembros del movimiento y a la Iglesia diocesana a recuperar ese "fuego interior" que impulsa al compromiso y al servicio. Llamó a fortalecer la vida comunitaria, a participar en las parroquias y a asumir la misión evangelizadora en cada ámbito: la familia, el trabajo, la cultura y la política. "Cada uno tiene su dignidad y su aporte; nadie vale más que otro. Esa fue siempre la convicción de Adolfo Kolping", dijo.
También destacó el desafío de transmitir la fe a las nuevas generaciones, en un mundo que frecuentemente deja a Dios fuera del horizonte. Recalcó que la verdadera felicidad no se encuentra en los espectáculos o en el consumo, sino en las relaciones, la comunidad y una vida orientada por Cristo.

"Adviento es comenzar de nuevo, encender una vela, después la otra, hasta llegar a la luz plena que es Cristo", expresó. Al finalizar, agradeció la perseverancia de las comunidades kolpingianas en estos 40 años y alentó a seguir siendo "fermento en la masa y luz del mundo", contribuyendo al bien de la Iglesia y de la sociedad uruguaya.
