León XIV: en la Iglesia, profecía de paz y unidad, hay lugar para todos
En la audiencia general, el Papa continúa su catequesis sobre el documento conciliar «Lumen gentium», reflexionando sobre el tema de la Iglesia como pueblo de Dios. Subraya que la Iglesia es un solo pueblo, pero incluye a toda la humanidad en su diversidad, y que cada cristiano está llamado a «difundir el Evangelio por todas partes y a todos, para que cada uno pueda entrar en contacto con Cristo».
Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano
"Esta será la alianza que haré con ellos después de aquellos días -oráculo del Señor-: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo" (Jer 31,33).
Inspirándose en esta promesa del profeta Jeremías, el Papa León XIV abrió su catequesis en la audiencia general del miércoles 11 de marzo de 2026 en la Plaza de San Pedro continuando el ciclo de reflexiones dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II, iniciado el 7 de enero. En esta ocasión, el Santo Padre centró su meditación en el segundo capítulo de la Constitución dogmática Lumen gentium, dedicado a la Iglesia como Pueblo de Dios.
El Pontífice explicó que el designio de salvación de Dios se despliega en la historia a través de la elección de un pueblo concreto. Desde la llamada a Abraham, a quien prometió una descendencia numerosa como las estrellas del cielo, hasta la liberación de la esclavitud y la alianza sellada con Israel, el Señor acompaña, cuida y reúne a su pueblo cada vez que se dispersa. Su identidad no proviene de méritos humanos, sino de la acción gratuita de Dios y de la fe en Él. Está llamado a ser luz para las naciones, un faro que atraiga a todos los pueblos.
El Concilio -recordó el Papa citando Lumen gentium (n. 9)- enseña que todo ello fue preparación de la alianza nueva y perfecta realizada en Cristo, la revelación plena del Verbo hecho carne.
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