Mons. Martín celebró en el Hospital la fiesta de la Virgen de la Medalla Milagrosa: “El cristiano no puede mirar para otro lado”

Tras una procesión que partió desde la Catedral, la comunidad diocesana celebró en el Hospital de Florida la fiesta de la Virgen de la Medalla Milagrosa. Mons. Martín presidió la misa y llamó a vivir la confianza en Dios y la cercanía concreta con quienes atraviesan fragilidad, especialmente los enfermos y sus familias.
Se celebró este jueves la fiesta de la Virgen de la Medalla Milagrosa, culminando la novena con una procesión que inició en la Catedral Basílica y recorrió las calles de la ciudad hasta llegar al Hospital de Florida. Allí, en un clima de fe y profunda devoción mariana, el Obispo diocesano, Mons. Martín, presidió la Santa Misa junto a fieles, personal de la salud y pacientes.

En su homilía, el Obispo invitó a renovar la confianza en Dios, especialmente en los momentos de oscuridad espiritual y dificultad, cuando la vida parece volverse pesada. Recordó que incluso en esas circunstancias "Dios camina con nosotros", sosteniendo y orientando el corazón.
Mons. Martín destacó la figura de la Virgen de la Medalla Milagrosa como signo de cercanía y consuelo, y como modelo de sensibilidad ante el sufrimiento humano. Recordó que María "siempre nos indica cómo ser solidarios y estar atentos a quien está pasando por un momento difícil", como lo muestra su actitud en los Evangelios.

En sintonía con el magisterio del Papa Francisco, el Obispo retomó la importancia de la opción preferencial por los pobres, subrayando que la pobreza no es solo material, sino que existen diversas formas de fragilidad que requieren la atención del cristiano. "El pobre camina con nosotros", afirmó, invitando a reconocer la dignidad de cada persona y a practicar la gratuidad como rasgo propio del discípulo de Jesús.
Asimismo, advirtió sobre la tentación de "mirar para el costado" para evitar complicarse la vida, recordando que esa actitud está siempre al acecho. A ejemplo del buen samaritano, llamó a superar la indiferencia y traducir la fe en gestos concretos de servicio, acompañamiento y compasión.
Antes de concluir la celebración, Mons. Martín encomendó a la Virgen de la Medalla Milagrosa a los enfermos del Hospital, al personal de salud y a todas las familias. Pidió que María mantenga viva en la Iglesia la memoria del Evangelio y que su presencia siga iluminando la misión de estar cerca de quienes viven situaciones de vulnerabilidad.
La procesión y la misa cerraron así la novena, fortaleciendo el vínculo entre la comunidad diocesana y esta advocación mariana que invita a confiar en la intercesión materna de María y a crecer en la caridad activa.
