COMIENZA LA RECUPERACIÓN DEL ÓRGANO DE LA CATEDRAL DE FLORIDA

´Foto: Diario El Pueblo
Un patrimonio artístico y musical de todos
Escribe Mario D'Amico Holzmann *
El órgano de la Catedral de Florida es un instrumento tubular de transmisión neumática, cuyo presupuesto original, firmado por Donato Sangaletti, está fechado el 6 de agosto de 1934. Instalado en 1935, constituye un valioso testimonio de la organería de su época y una parte fundamental del patrimonio musical de la ciudad.
La construcción actual de un instrumento comparable, considerando sus aproximadamente 18 registros reales, la calidad de sus materiales y de su carpintería, así como las bellas proporciones de su caja, tendría un coste estimado que partiría de 540.000 dólares estadounidenses, pudiendo superar esa cifra según las características de su realización. Su valor histórico, artístico y cultural trasciende cualquier valoración económica.
El instrumento cuenta, además, con un sistema automático de reproducción mediante rollos de papel perforado, que permite ejecutar piezas musicales previamente preparadas. Este mecanismo añade una dimensión de especial interés técnico e histórico al conjunto.
De estética postromántica, el órgano reúne una rica variedad de sonoridades. Los principales, la octava y el lleno constituyen el núcleo de su voz propiamente organística, mientras que las flautas, los registros de cuerda y las lengüetas aportan los colores característicos del órgano sinfónico. Sonoridades que evocan violonchelos, violines, trompetas y clarinetes conviven con la viola de gamba, cuyo timbre ha perdurado en el órgano mucho después de que este instrumento dejara de ocupar su lugar habitual en los conjuntos musicales durante el siglo XVIII.
A pesar de su disposición relativamente reducida, es un instrumento muy completo, capaz de llenar de música la nave de la Catedral de Florida y de ofrecer una amplia variedad de matices expresivos.
Durante varios años, este órgano ha permanecido fuera de uso. Los instrumentos de transmisión neumática son máquinas de gran complejidad que requieren un mantenimiento regular para conservar su funcionamiento. En este caso, los numerosos acoplamientos de octavas agudas y graves, junto con las combinaciones y demás funciones automáticas, conforman una verdadera «computadora neumática», construida con pequeños fuelles de cuero, tubos de plomo y balancines de madera.
Alrededor de mil pequeños fuelles de madera, cuero y cartón accionan sus mecanismos. Mediante el aire, este ingenioso sistema permite realizar operaciones que en muchos órganos actuales se confían a dispositivos electrónicos y computarizados. En nuestro clima, su conservación exige especial atención: el uso regular, acompañado del mantenimiento y de condiciones ambientales adecuadas, ayuda a preservar la flexibilidad y la estanqueidad del cuero, indispensables para su funcionamiento.
La voluntad del nuevo obispo de Florida, monseñor Alfonso Bauer, de poner nuevamente en funcionamiento el órgano y devolverlo a la vida constituye una magnífica noticia. Recuperar su voz significa restituir a la Catedral y a la ciudad una parte valiosa de su patrimonio y abrir nuevas posibilidades para la liturgia, los conciertos y la enseñanza musical.
Florida cuenta, además, con la organista Elena Fostik, quien durante muchos años ha cuidado y tocado este instrumento. Su sólida formación y su prolongada dedicación la convierten en una de las organistas de referencia del Uruguay y en un verdadero tesoro para la ciudad. Su experiencia constituye un apoyo fundamental para que la recuperación del órgano se traduzca en una actividad musical sostenida y en oportunidades de formación para las nuevas generaciones.
La función principal del órgano, desde su concepción, ha sido acompañar las celebraciones religiosas. A esa vocación se suman sus posibilidades concertísticas y una misión pedagógica esencial para asegurar la continuidad de estas tradiciones.
Para preservar este legado, es fundamental facilitar el acceso de los jóvenes músicos al instrumento desde el inicio de su formación. El órgano debe integrarse en su aprendizaje con la misma naturalidad que los demás instrumentos disponibles en las escuelas de música. Conocerlo, escucharlo y aprender a tocarlo permitirá formar nuevas generaciones de intérpretes y dar continuidad a su presencia en la vida religiosa y cultural de Florida.
Este instrumento es un patrimonio artístico y musical del que todos los ciudadanos pueden sentirse orgullosos y que deben reconocer como propio. Conservarlo significa también mantenerlo vivo: al servicio de la liturgia, de los conciertos, de la enseñanza y de toda la comunidad.
Mario D'Amico Holzmann es un destacado organero uruguayo (nacido en Paysandú en 1979) radicado en Suiza, reconocido internacionalmente por su oficio en la construcción, restauración y armonización de órganos de tubos.
Entre los aspectos más relevantes de su trayectoria se encuentra la restauración realizada en Notre Dame (París). Actualmente trabaja en Orgelbau Kuhn, una de las empresas de organería más prestigiosas y antiguas de Suiza. A pesar de desarrollar su carrera en Europa, mantiene un fuerte compromiso con el patrimonio musical de su país de origen, impulsando iniciativas y proyectos para la valorización, preservación y llegada de instrumentos históricos a Uruguay, como es el caso de la iglesia de San Pedro de Durazno, entre otros.
