Ejercicios espirituales, la realidad es un grito que implora la misericordia de Dios

27.02.2026

Novena meditación vespertina de hoy, 26 de febrero, en la Capilla Paulina para León XIV y la Curia Romana. El predicador Varden se centra en la figura de San Bernardo, de idealista a sabio realista. Una transición marcada por el amor de Cristo que lo cambia todo. El abad de Claraval «aprendió», explica, «las maravillas que la misericordia de Dios puede realizar en Jesús». Con él, «un mundo renovado puede ser traído a la luz».

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Intransigente, con un enfoque a veces drástico, una dulzura nacida del «conocimiento de la absoluta realidad del amor de Cristo y su poder para cambiarlo todo». Este es el punto crucial de la vida de San Bernardo, según el predicador Monseñor Erik Varden, quien dirigió la novena meditación cuaresmal para el Papa y la Curia Romana esta tarde, 26 de febrero, en la Capilla Paulina. Su reflexión sobre «San Bernardo el Realista» comienza con la identidad del movimiento cisterciense, «forjado en la intersección entre lo ideal y lo concreto, lo poético y lo pragmático». «Sus protagonistas», explica el obispo de Trondheim, Noruega, «son probados y purificados por las tensiones resultantes».

Mirar hacia lo alto

Al describir a San Bernardo y los nobles ideales que lo inspiraron, Monseñor Varden reflexiona sobre su "línea de conducta, que posteriormente siguió de forma algo drástica". "Era natural para él aspirar a lo alto. Su inflexibilidad", explica, "nunca lo abandonó; pero se suavizó con el tiempo". Pasó de idealista a realista. Para connotar el término realismo, el monje cisterciense cita al psicoanalista Jacques Lacan, para quien "lo real" es aquello con lo que chocamos, y Bernardo a menudo chocaba con la Realpolitik.

El grito que pide misericordia

"Se volvió realista, no solo en el sentido de aceptar las cosas como son", afirma Varden, "sino también porque aprendió que la realidad más profunda de todos los asuntos humanos es un clamor de misericordia". "Cuanto más aprendía a reconocer este clamor en los corazones humanos angustiados, en las lágrimas amargas, en los conflictos mundanos, en las campañas desquiciadas contra la decencia y la verdad, e incluso en el susurro de los árboles del bosque, más consciente era Bernardo de la respuesta gloriosa y misericordiosa de Dios".

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