El Papa invita a vivir un estilo evangélico con humildad y confianza en Dios

19.07.2026

En el Ángelus en Castel Gandolfo, León XIV reflexionó sobre la sobre la forma en que Dios actúa en nuestra vida y en la historia. El Pontífice instó a someternos a vivir la "lógica de la semilla", que no es la del éxito ni de la grandeza y a hacernos pequeños para servir a la vida de las personas.

Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

"El Reino de Dios se extiende aún en medio de la cizaña y nos pide una mirada capaz de percibir el bien que brota incluso en la oscuridad del mal". Fue la afirmación del Papa León XIV en su alocución previa a la oración del Ángelus de hoy, 19 de julio, XVI domingo del tiempo ordinario, desde la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo, donde está transcurriendo un período estival de descanso y oración.

Ante los numerosos fieles residentes y turistas reunidos frente al Palacio Apostólico de la localidad de Albano, el Pontífice reflexionó sobre tres pequeñas parábolas que propone la liturgia del día: el trigo bueno y la cizaña, el grano de mostaza y la levadura en la harina (cf. Mt 13,24-43).

"Se trata de tres pequeñas parábolas que pretenden evocar la entrada del Reino de Dios en la historia, su acción en la vida de los hombres, la forma en que crece, se expande y transforma el mundo desde dentro", puntualiza León.

El amor discreto de Dios

El Papa explica que con estos relatos Jesús nos advierte contra la tentación de pensar en Dios como una figura poderosa, que se impone por la fuerza, que ocupa el espacio para dominar, que llega de forma triunfal.

Por el contrario, Dios prefiere la pequeñez, signo de su amor discreto, que nos deja libres para acogerlo o rechazarlo, que busca abrirse camino incluso en medio de la cizaña, que actúa de forma escondida e invisible como la semilla más pequeña de todas y fermenta dentro de la masa sin hacer ruido.

A continuación, León subraya que con estas parábolas "Jesús nos dice algo importante sobre la forma en que Dios actúa en nuestra vida y en la historia". Nota que a veces esperamos "algo espectacular, deseamos un Dios que intervenga desde lo alto arrancando de inmediato la cizaña del mal. Nos imaginamos a un Dios fuerte y poderoso y, por desgracia, adaptamos también a esta imagen nuestra forma de ser cristianos y de ser Iglesia".

Reconocer a Dios en la pequeñez de lo cotidiano

Pero en cambio, el "Reino de Dios se extiende aún en medio de la cizaña y nos pide una mirada capaz de percibir el bien que brota incluso en la oscuridad del mal, sin juzgarlo todo de inmediato", explica el Papa.

Viene como la más pequeña de las semillas y, por eso, exige la paciencia de saber acompañar los procesos, reconociéndolo en la pequeñez de lo cotidiano y en la sencillez de la vida ordinaria; crece de manera invisible, como la levadura en la harina, y así nos libera del desánimo y nos invita a tener confianza incluso cuando nos parece que Dios está ausente. Porque, en realidad, Él siempre nos acompaña y su amor siempre está actuando en nuestro favor.

Adoptar un estilo evangélico

El Santo Padre indica que este estilo de Dios "debe convertirse también en la forma en que, ya sea como individuos que como Iglesia, vivamos la realidad que nos rodea".

Estamos llamados a adoptar un estilo evangélico, sin oponernos precipitadamente con juicios arrogantes, sin imponernos con el poder y la fuerza, sin perder la confianza en la obra de Dios.

La lógica de la semilla

A continuación, recuerda las palabras del entonces cardenal Ratzinger quien en el Discurso en el Jubileo de los catequistas y de los profesores de religión de diciembre 2000, indicaba que debíamos "someternos a la lógica de la semilla, que no es la del éxito ni de la grandeza, sino que nos pide que nos hagamos pequeños y que sirvamos a la vida de las personas".

De este modo, nosotros mismos nos convertiremos en una pequeña semilla del Evangelio que germina y en una levadura de amor que transforma la masa del mundo.

El Papa León concluye su reflexión invocando a María Santísima, "que supo acoger la semilla de la Palabra en su humildad, para que nos sostenga en nuestro camino e interceda por nosotros".

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