LA CRUZ DE CRISTO, REVELACIÓN DEL AMOR DE DIOS

En la celebración de la Pasión del Señor en la Catedral, Mons. Martín reflexionó sobre el sentido de la cruz en la vida cristiana. Explicó que no todo sufrimiento puede atribuirse a Dios: existen cruces —como la enfermedad, la injusticia o el mal— contra las cuales los cristianos están llamados a luchar, porque Dios no quiere el sufrimiento ni la injusticia para sus hijos.
El obispo señaló que la cruz que Jesús invita a tomar nace del seguimiento del Evangelio. Cuando una persona se compromete con la verdad, la justicia y el servicio a los demás, inevitablemente aparecen renuncias, incomprensiones y sacrificios. Esa es la cruz del discípulo, que no se busca por el sufrimiento mismo, sino que surge de vivir el amor y la caridad.
Finalmente, recordó que la cruz de Cristo es el signo más grande del amor de Dios por la humanidad y el camino que conduce a la resurrección. Por eso, animó a los fieles a pedir la gracia de tener fortaleza para rechazar las cruces que nacen del mal y, al mismo tiempo, aceptar con fidelidad las que surgen del seguimiento de Jesús, confiando también en la compañía maternal de María.
