"NINGÚN OBISPO CAMINA SOLO"

Mons. Alfonso Bauer en su primer encuentro personal con el Papa León XIV, al culminar el curso de formación para nuevos obispos
¿Qué espera el Papa León XIV de nuestro obispo?
Trabajar en comunión: Ningún obispo camina solo: El trabajo del obispo es en comunión y los pastores avanzan junto con sus comunidades e Iglesias locales.
Permanecer con Jesús: Ante todo, el obispo es un discípulo. Su ministerio debe sostenerse diariamente en la oración, la Eucaristía, la Palabra de Dios y el encuentro personal con Cristo para guiar al pueblo.
Tener el corazón de Jesús, el Buen Pastor: En la entrega al pueblo que le ha sido confiado, el obispo debe conocer sus alegrías, dolores y sueños, aprender sus nombres y estar presente mediante gestos concretos (visitas, bendiciones y tiempo de escucha).
Solicitud pastoral y cercanía paternal: El obispo tiene que manifestar la ternura y cercanía de Dios. El Papa pidió que los obispos cuiden con especial paternidad al clero, escuchando a los sacerdotes y acompañando de cerca a los más ancianos y enfermos.
Servicio de amor: Es una invitación a vivir la predicación, el discernimiento y el servicio a la comunidad como actos permanentes de caridad pastoral.
Proteger lo humano ante la inteligencia artificial: Ante los rápidos cambios tecnológicos, León XIV recomendó a tener como marco la encíclica Magnifica humanitas. Desde este documento, instar a las diócesis a crear espacios de diálogo y formación que resguarden la dignidad humana.
Conservar un corazón misionero: Es una llamada a mantener una actitud abierta hacia todos los sectores, extendiendo el diálogo y la escucha hacia cristianos de otras confesiones, creyentes de otras religiones y personas de buena voluntad.
