"No hacer las paces con la mediocridad": Mons. Alfonso Bauer y los peregrinos celebraron la Eucaristía en Goñi

Al caer la noche, tras completar el primer tramo de la marcha hacia el Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, los peregrinos provenientes de Durazno y la comunidad local que los recibió se unieron en Goñi para celebrar la Eucaristía presidida por el obispo diocesano, Mons. Alfonso Bauer.
A pesar del cansancio físico propio de la caminata, el obispo invitó a los presentes a centrar la atención en lo esencial: "Concentrarse en el encuentro con Jesucristo, que da su vida por nosotros".
Reflexionando sobre las exigencias del Evangelio y el sentido de tomar la cruz, Mons. Alfonso aclaró que las palabras de Jesús sobre el amor no buscan generar una competencia afectiva con los seres queridos, sino recordarnos quién es el origen de todo:
«Jesús no quiere entrar en competencias [...], sino que, como decía San Benito, no anteponer nada al amor de Cristo. Porque el amor de Dios y el amor de Cristo es la fuente, es aquella que nos nutre y con la que podemos amar mejor a papá, a mamá, a los hijos. Entonces no es competencia, sino decir: Él es la fuente. Nutriéndonos de su amor, podremos amar más a los demás.»
Haciendo mención a las palabras del Papa León XIV en su encuentro con las personas privadas de libertad en España, el obispo profundizó en cómo Dios nos acoge con nuestras debilidades pero nos impulsa siempre a crecer, advirtiendo sobre el peligro de conformarnos:
«Dios te ama como eres, pero quiere tu mejor versión. Dios nos ama como somos, con nuestras debilidades, pecados, dificultades... Pero también nos invita a dar un paso siempre, la mejor versión de nosotros. Siempre nos invita a no hacer las paces con la mediocridad. No decir: "Yo soy así". Si uno dice "yo soy así" como punto de partida, está muy bien. Pero luego avanzar. Si lo dice como punto de llegada —"yo soy así, no cambio más"—, pobre de vos. Cambiarás, te transformarás hasta el último día de tu vida.»
Finalmente, el obispo animó a los peregrinos a no medirse con parámetros humanos reducidos, sino a tomar siempre a Cristo como modelo. Recordando que la Eucaristía es la entrega total de Jesús por amor, invitó a renovar las fuerzas en el camino para que, contemplando la cruz, cada caminante pueda transmitir a los demás un testimonio vivo de entrega y fraternidad en lo que resta de la peregrinación.
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